La Web del Invierno

Este Hombre hizo gritar a las paredes

EI cartel enorme que se alzaba frente a la ventana de un mez­quino personaje era el tema desencadenaste en el sketch de Fellini para Boccaccio 70. La colosal Anita Ekberg del anuncio, aun-que pintada, pudo sacudir la vida de aquel hombrecito y llevarlo hasta la locura.

Sacudones mucho menores o lla­mados de atención a través de la imagen para transmitir un mensaje es lo que intentan desde el siglo XVIII los diseñadores de afiches. Y ese cartel impreso, que empapela las calles de la ciudad cíclicamente, se ha vuelto desde entonces una presencia importante en la comuni­cación urbana. Si el afiche es eficaz, la gente lo mira, y si permanece un tiempo suficiente lo incorpora como parte de su vida cotidiana, como una imagen de un tiempo que fue suyo.

"Las artes gráficas son un buen índice del desarrollo de los pueblos -asegura Segundo José Freire (el «maestro Freire» para todos los que conocen de gráfica publicitaria); involucran literatura, plástica, artesanía, aparejamiento industrial, empuje empresario, fantasía, nivel intelectual. En fin, pueden muy bien reflejar la cultura de un país."

Yerba "Pájaro Azul"

Hijo de inmigrantes gallegos, Se­gundo Freire pasó su infancia en un "almacén de la esquina", que era de su padre. La primera parte en Las Heras y Ayacucho (despensa "La Africana"), en los alrededoresde la Recoleta de los años 20 al 30. La adolescencia fue en "El Gran León", negocio ubicado en el viejo barrio de Belgrano, en el cruce de las calles Mendoza y Arribeños. "A la puerta del local de comestibles -escribe Freire en un libro memorioso- la coronaba sobre la cornisa un león de argamasa, sin fiereza, de baja estofa, que echado mansa-mente -casi reducido a perro- vigilaba sin sobresaltos la vida del barrio." Fue en el despacho de bebidas, según recuerda, donde quedó prendado de un afiche de yerba "Pájaro Azul", admirado por el impacto del dibujo y del color. "Desde muy chico me gustó el dibujo -dice-, era una facultad que repercutía en mi pequeño ambiente."

Estudió bellas artes y en 1940 empezó a trabajar en publicidad. "Fui adquiriendo el dominio de esa técnica, emparentada con la pintura, pero distinta, que entonces no se enseñaba en ninguna parte." Con 18 años se incorporó al estudio de Rafael Rodríguez Sánchez ("Xan"), "dibujante publicitario madrileño, exiliado, arrojado a nuestro país por los ramalazos de la guerra civil, que no llegó solo. Lo hizo si­multáneamente con dos amigos matritenses: Luis Montero Alonso y Enrique Yuste, y con otro nacido en Buenos Aires, pero criado en España, Aristo Telles, artista gráfico muy bohemio, que con ese seudó­nimo adquirió notoriedad en el Madrid de los años 30. En 1941, Yuste fundó su agencia publicitaria y pasamos a integrarla.

Autor: Laura Linares

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