La Web del Invierno

Transformando lo Orodinario

Strathmore, Massachusetts, 1989

Strathmore: ¿Cuál es el móvil de Saúl Bass? ¿De no haber sido diseñador, qué podría haber sido?

Bass: O fui arqueólogo en mi última encarnación o lo seré en la próxima vida porque tengo un apasionado interés en la arqueología.

Strathmore: Que una persona comprometida con la cultura contemporánea, como usted, tenga interés en el pasado resulta particularmente curioso. ¿De dónde surge?

Bass: No sólo me interesa el pasado, sino el pasado muy, muy, muy remoto. Lo que me fascina es el misterio y la irrealidad del asunto. La cultura más intrigante es aquélla de la que sabemos bastante, pero no todo. Aquélla que deja agujeros que pueden ser llenados con nuestras propias fantasías e imaginación.

Strathmore: ¿Esto explica que usted coleccione fragmentos de civilizaciones antiguas?

Bass: Sí. Estos objetos, además de su belleza intrínseca, encierran un tipo de misterio especial: cierta cualidad de lo desconocido que llega a un lugar profundo y escondido.

Strathmore: ¿Qué otras pasiones tiene?

Bass: La familia, los amigos, las comidas sencillas.

Strathmore: ¿Las comidas sencillas?

Bass: Me gustan las comidas que normalmente son inclasificables cuando están preparadas de manera extraordinaria, como la sopa. Una buena sopa, un buen pan fresco. Producen un canto en el alma.

Strathmore: ¿Existe alguna conexión entre ese punto de vista y su visión del diseño?

Bass: Sí. Y también de las películas. Es la noción de tomar algo “conocido”, aun algo trillado, y tratarlo de tal manera que se transforma en una experiencia completamente fresca. Algo así como transformar lo común y corriente en extraordinario.

Strathmore: ¿Cómo encara un nuevo proyecto de diseño?

Bass: Llega un cliente con una definición del problema, o ideas acerca de lo que desea realizar. Algunas veces tiene una visión sofisticada de la cosa, otras no. Frecuentemente me veo empleando tiempo con el cliente para redefinir el problema, retrocediendo, yendo hacia atrás hasta el principio. No pocas veces el “problema” resulta ser un “síntoma”. Algunas veces es necesario retroceder para avanzar, para comprender realmente cuál debe ser la naturaleza de la solución.

Strathmore: ¿Una vez que comprende su naturaleza, cómo la traduce al diseño?

Bass: Mi intención con el trabajo gráfico casi siempre consiste en encontrar una frase visual que sea más de lo que parece a simple vista, o que en cierta forma sea diferente de lo que parece en una primera impresión.

Strathmore: ¿Cuáles son los medios?

Bass: La ambigüedad y la metáfora suelen ser centrales en mi trabajo, y por cierto en el trabajo de la mayoría de los cineastas y diseñadores que admiro. Mi predilección por el estilo indirecto es tanto práctica como estética. Las cosas que son lo que aparentan cumplen su función y pronto se vuelven tediosas. Lo ambiguo es intrínsecamente más interesante, más desafiante, más inclusivo, más misterioso y más potente. Obliga a volver a examinar, agrega tensión, otorga vida; y debido a que hay más a descubrir, tiene mayor longevidad.

Strathmore: ¿Hasta qué punto puede llevarse la ambigüedad?

Bass: El grado de ambigüedad es muy significativo; y varía tanto en términos de cuan apropiado sea para ciertas clases de comunicaciones, y cuan necesario sea para otras. Por supuesto que bajo ciertas circunstancias uno se ve bordeando el filo del oscurantismo. Por el contrario, el empleo tímido de la metáfora lo lleva a uno a correr el riesgo de caer en el aburrimiento. Supongo que no hay nada peor que el aburrimiento.

Strathmore: ¿Para usted sigue siendo un desafío?

Bass: Mi mayor desafío es satisfacer mis propias expectativas. Soy un crítico mucho más duro de mis propias producciones que cualquier cliente con el que me haya topado hasta el presente. En general, tiendo a superar mis ambiciones creativas para el proyecto. Esto aumenta el riesgo. Lo hace más peligroso, pero da vida a todo. La posibilidad de fracaso nos pone muy alertas.

Strathmore: ¿Qué consejo le daría a un joven diseñador que acaba de graduarse?

Bass: Una de la dificultades con que tienen que lidiar los jóvenes diseñadores y los estudiantes es un tema de percepción. Observan los excepcionales trabajos que se están realizando. Lo que ven es el producto final. No tienen conocimiento del proceso. Pueden tener la ilusión de que estas cosas realmente surgen espontáneamente de la cabeza de algún diseñador. Ésta es una percepción muy desconcertante para los jóvenes, porque se pelean con su trabajo. Lo intentan… Lo rehacen… Mejora… Se les escapa… Empeora… Vuelve… Sale. Y quizá sea algo bastante bueno, aun excelente. Pero se dicen a sí mismos: “Caramba, se hace duro y es tan difícil. ¿Realmente serviré para esto?”

Strathmore: ¿Pero qué les hace pensar que sea fácil para otros?

Bass: Existen ciertas características en el trabajo que admiran que alimenta este punto de vista. Una es que una solución realmente buena parece “inevitable”. La otra es que en la preparación el diseñador ha observado minuciosamente cada borde y cada fisura. Puede haber surgido, por ejemplo, como una serie de piezas discretas; diferentes elementos e ideas se juntaron, apelmazaron y comprimieron, se pintaron, laquearon y arenaron, y el resultado a la vista es esta esfera hermosa, impenetrable, monolítica y brillante que parece surgida en ese estado prístino desde el momento del nacimiento. La realidad del asunto es que todo el mundo trabaja para lograrlo. Trabaja muy duro para lograrlo. Y el proceso, para los diseñadores experimentados, es el mismo que el proceso para los que se inician. Todo el mundo trabaja en el emprendimiento. La única diferencia es que el diseñador experimentado ha vivido algo y tiene un seguimiento de su experiencia. Tiene menos ansiedad frente al proceso porque sabe que finalmente llegará adonde apunta. También es un poco menos reactivo. Ha trabajado un poco más, pero el proceso es el mismo. Los diseñadores tienden a alimentar estas percepciones erróneas. Dicen cosas como: “Bueno, estaba en un restaurante y garabateé esto en la servilleta…” o “Me estaba afeitando…“, “Estaba en el avión…” “Iba en el taxi…” o lo que fuere. No lo hacen con maldad, es que realmente les gustaría creer que las cosas sucedieron de esa manera. Nos resulta agradable pensar que puede pasar de esa manera. Y algunas veces es así, pero por lo general, no. De modo que las buenas noticias para los estudiantes son que todos somos iguales. A todos nos pasa lo mismo. Las malas noticias son que las cosas no van a mejorar. ¡A aguantarse!

Strathmore: ¿Cuál es su perspectiva de todo esto?

Bass: Tenemos que ser muy cuidadosos con lo que hacemos y no inflarlo. Es útil e interesante, es divertido, entretenido, aviva nuestro entorno, vigoriza nuestras vidas. Y si bien ocasionalmente puede proveernos un destello de nosotros mismos o de nuestra cultura, no representa una contribución profunda para la humanidad. Nuestra dedicación a lo que hacemos nos lleva a agrandar los valores sociales que adjudicamos a nuestra actividad. Tenemos un rol. Un rol modesto. Y por supuesto, lo queremos cumplir lo mejor que podemos. Lo realmente importante sobre el diseño, sin embargo, es que nos hace sentir a muchos de nosotros realmente bien, ¡y de nuestras vidas se trata!

Nota publicada por la AIGA en el libro Ensayos sobre Diseño, Editorial Infinito 2001 Buenos Aires Argentina

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AUTOR: Strathmore

 

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