La Web del Invierno

Un pionero del cartel

Después de las exhibiciones dedicadas a los carteles franceses del "Bonito époque" y a los carteles de la Secesión vienense, edificio Giacomelli Giacomelli sede de representación de Unindustria Treviso propone, en el ámbito del proyecto de valorización del Recogido Salce promovido por la misma Unindustria Treviso, de la Superintendencia a los Bienes Artísticos e Históricos de Véneto y del Ayuntamiento de Treviso, una exposición de carteles italianos entre Ocho y Novecientos.

Y' una exhibición monográfica dedicada a un pionero y maestro de la gráfica publicitaria: Adolfo Hohenstein. Nacido en San Petersburgo de padres alemanes en el 1854 el padre fue ingeniero forestal y se desplazó en toda Europa por su trabajo pero trasladada él en el mismo año la familia a Viena, está en la capital del imperio que Adolf crece y cumple no mejor estudios de arte bajo la guía de "un" bien conocido maestro precisada, y son la ciudad y sus alrededores los sujetos de los suyos primeras pinturas.
Precoz su pendiente en Italia en el 1879, en aquel Milán que en el estado apenas unido se propuso, frente a Roma capital política, cuál capital económica y centro de cultura. Resúmidle biografías oficiales de Hohenstein recuerdan por lo tanto un viaje a Oriente, con largas paradas en India dónde parece haya decorado pomposos edificios de los nobles locales y en Siam, dónde retiró a muchos principios y el mismo rey.

Vuelve a Milán en los años' 80, trabajando con éxito como escenógrafo y sastre por la Escalera y por otros teatros, ocupado particularmente en realizaciones de obras líricas que lo llevan en contacto con los más importantes músicos de la época, en particular con Puccini.

El empeño continuativo como dibujante de carteles inicia en el 1889, cuando Giulio Recuerdos lo llama a coordinar la promoción editorial de sus producciones musicales: Hohenstein se convierte en el prototipo de un moderno "art director", en un estudio gráfico en cuyo el lanzamiento de la obra encargado por el editor contempla un proyecto coordinado que va de las cubiertas de las libretas y las partituras, al cartel, a la cartelera d' interna, a las tarjetas postales. Nacen en este ámbito carteles famosos del nuestro como aquellos por Bohème, Falstaff, Iris, Tosca, Señora Butterfly. La unión dura por más de quince años, durante los que Hohenstein también se dedica a la ideación de carteles comerciales, turísticos, culturales y conmemorativos, sea por los Talleres Recuerdas, sea por otros editores italianos y, en algún caso, también extranjeros.

Se conocen de Hohenstein unos 60 carteles, salvo raras excepciones todo guardados en la Colección Salce: si en aquellos relativos a obras líricas incluso queda siempre imprenscindibile la referencia al momento teatral así que Tosca es cogido en el momento culminante de la muerte de Scarpia, y Butterfly tiende el brazo hacia el crío vendado resulta más libre en los carteles comerciales. Una atención constante es por los valores de luz, sea en las escenas con lumbre artificiales rendiciones con hábiles efectos, sea en los sometidos "en plein air", retomado con sabio naturalismo.

Su ser pintor, la formación académica, sustenta siempre sus composiciones, connotadas por un estilo culto, de la realización esmerada de figuras y objetos, del gusto fino y aristócrata. Su adhesión al dominante gusto "liberty" queda todo sumado externa y periférico al conjunto: concierne el corte de la "ventana" que encuadra la escena, el "lettering", la decoración sinuosa y floral. Pero su pittoricismo también sabe transformarse y adherir a las exigencias de la comunicación: ¡cuál invención la mujer en escaparate de Calderones joyas! o la síntesis gráfica y coloristica del personaje que degusta el vermú de los hermanos Rittatore, con las diáfanas figuras femeninos trasgressivamente alusivos.
La exhibición propone una antología de acerca de 30 carteles subdivididos más por "atmósferas" que para yernos: así, después de una sección introductora dedicada a un "incunabulo" del 1881 y a manifiestos "fuera formado", encontramos el grupo de los carteles dedicados all' "obra lírica", con algunos ejemplares de gran tamaño, Tosca es tres metros por dos, Iris es tres metros por uno,; "luces fuera escena" propone manifiesta animados por el ya recordado sabiduría luministica, mientras "Alta sociedad" propone momentos de vida aristocrática, del café de la mañana, El resto del Carlino, a la tapa (Bitter Campari) Elixir de Kempenaar, al deporte ("Tir aux pigeons" aguas arriba Carlo, a los viajes, de Deber a Ostenda sobre la motonave Princess Elizabeth.

El catálogo científico se presenta como una real monografía: Maria Piadoso Ferraris traza una biografía, rica y articulada; Vanija Strukelj desarrolla una búsqueda localizando los manantiales de las invenciones y la originalidad de su elaboración, que hace de ello un pionero extraordinario del cartellonismo italiano; Eugenio Manzato indaga las relaciones entre el artista y Nando Salce por la correspondencia guardada en el archivo; el catálogo propone la entera colección de 75 carteles de Hohenstein, incluidos 16 ejemplares "dobles", presentes en la Colección Salce.

Materiall utilizado: Estudio Esseci, Traduccion Delyrarte

HOHENSTEIN ADOLF

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