La Web del Invierno

El diseñador moderno de Estados Unidos

Como Saul Bass hiciera en Los Ángeles con los carteles de cine, también el Push Pin Studios supo hallar sectores comerciales a los cuales encajar eficazmente una promoción de carteles del tipo citado. Uno de los más conocidos carteles de Milton Glaser (dedicado a Bob Dylan e incluido en uno de los álbumes de discos del cantante) llegó a alcanzar la cifra de seis millones de ejemplares, dato que viene a contradecir la idea de que el cartel de formato clásico sólo es aplicable a estrategias publicitarias de reducido volumen y presupuesto, como sin duda han sido los espléndidos carteles creados por Glaser para la School of Visual Arts (centro en el que impartió enseñanzas de diseño gráfico desde 1961, y que en 1977 hizo extensiva a la Cooper Union, escuela en la que se graduó en 1951).

La nueva dimensión que Milton Glaser ha logrado dar al cartel ha traspasado las fronteras de su país y le ha permitido competir con gran éxito en la vieja Europa, en un mercado tradicionalmente dominado por europeos, de donde surgieron siempre las grandes vedettes del cartel. Los carteles realizados por Milton Glaser para la empresa italiana Olivetti son una buena muestra de la rendida admiración universal por el talento, el ingenio y la aguda sensibilidad del fundador del Push Pin, al mismo tiempo que representan también un dato ciertamente significativo: quebrando una tradición casi centenaria, a lo largo de la cual los admirados cartelistas europeos realizaban encargos para comerciantes e instituciones americanas, ahora son los europeos quienes, por primera vez, solicitan los servicios de un cartelista neoyorquino considerado como uno de los mejores del mundo en su especialidad, refrendado en esta ocasión por una empresa (Olivetti) que tanto se ha preocupado por la promoción y desarrollo del cartelismo europeo y del diseño gráfico en general".
Asomarse a la producción de casi treinta anos de Milton Glaser puede producir vértigo: anuncios, carteles, cubiertas de libro, fundas de disco, marcas y logotipos, cabeceras de carta, alfabetos, diseños e ilustraciones de revistas, y una casi inconmensurable cantidad de ilustraciones dibujadas a lo largo de veintiún anos para su propio folleto de promoción, el Push Pin Graphic, a todo lo cual hay que añadir un tipo de intervención heterodoxa en la que parece insistir desde el fin del Push Pin Studios y el comienzo del Milton Glaser Inc.: la imagen de identidad corporativa y el interiorismo. Tiendas, restaurantes y supermercados son, junto a murales para edificios públicos, la nueva escala de intervenciones a las que acaba condenado un diseñado del prestigio de Glaser, logrado paradójicamente a través de una apasionada e íntima práctica vocacional al servicio de causas relativamente minoritarias y culturales: carteles de exposiciones y espectáculos; cubiertas de libros para niños y adultos; ilustraciones para revistas minoritarias, etc.

Aunque parezca un contrasentido el resultado es, no obstante, absolutamente coherente. Milton Glaser ha amasado una gran «fortuna» gráfica y ahora se beneficia, con todo derecho, de las rentas que le produce. De la misma forma, la aparente contradicción entre el joven renacentista y el maduro empresario bon vivant no son, con toda probabilidad, más que los dos extremos de una misma personalidad dotada, ciertamente, de «una gigantesca fuerza creativa y, lo que es más importante, de unas cualidades humanas que le convierten en un ser totalmente abierto y siempre comprensivo».

En la consolidación de su carrera han intervenido, a su juicio, y muy considerablemente, dos factores que tienen a la ciudad de Nueva York como referencia. Primero, su linaje judío-húngaro que confiesa le nutrió de dos culturas distintas, en una posición semejante a la de la ciudad de los rascacielos, a medio camino entre el oeste americano y Europa, alimentada por la tensión dialéctica de dos culturas diversas". Segundo, que el centro del universo en cuanto a información y comunicación coincida con la ciudad donde vive determina, ajuicio de Glaser, el amplio campo en que ha desarrollado su trabajo".

También creemos que su declarado amor a la ciudad natal afecta a su identidad gráfica desde otro ángulo (y no nos referimos aquí al ingenio con que tradujo este sentimiento en el popularísimo logotipo-deograma que creó para NY y que ha sido plagiado en todo el mundo). Una de las claves del reconocimiento universal de su trabajo (de lo comprensible que resultan sus grafismos para cualquier ciudadano del mundo) radica, a nuestro juicio, en la categoría psicológica que prescribe el control de lo local como mecanismo previo o simultáneo de lo universa.


Glaser Milton

Links Relacionados
Afiches
Identidad
Glaser Stencil

 

Agregar a favoritos

Delyrarte © 2009 Webmaster & Nesletter